13 February 2017, 0 Comentarios

Restauración y conservación de un bien cultural

Desde un punto de vista científico, la restauración es la actividad de conservación que conlleva los procesos destinados a preservar, consolidar o devolver las características originales, tal como las concibió el autor, a un bien cultural.

Independientemente del objeto a restaurar hay unos principios básicos que todo buen restaurador debe conocer antes de ponerse manos a la obra.

Estos procesos o tratamientos permiten la pervivencia de los bienes culturales y subsanan los daños que puedan presentar.

 

Esas normas se pueden resumir básicamente en cuatro principios:

MÍNIMA INTERVENCIÓN

Los tratamientos deben ser siempre los más reducidos e inocuos tanto para la obra como para el restaurador.

RESPETO POR EL ORIGINAL

No falsificando, ocultando, ni inventando partes o zonas perdidas.

REVERSIBILIDAD

Todas las intervenciones y materiales aplicados deben ser fácilmente eliminables, de tal forma que su supresión no suponga un estrés añadido a la pieza.

DISCERNIBILIDAD DE LA INTERVENCIÓN

Toda la intervención estética de reintegración debe ser fácilmente diferenciable y reconocible, sin restar protagonismo a la obra original.

 

El principio ético de respeto máximo a la obra nos obliga a anteponer conservación a restauración, a respetar los valores documentales, a emplear materiales compatibles, reversibles, homogéneos y de buena calidad, a ser conscientes de nuestras limitaciones como restauradores, a realizar una exhaustiva diagnosis previa y documentación de todo el proceso y, por último, a facilitar las recomendaciones pertinentes para la correcta conservación.

La intervención de la pieza puede dividirse en dos tipos de tratamientos:

INTERVENCIÓN RESTAURATIVA.

Para erradicar la degradación sufrida por los materiales que componen la pieza y frenar su deterioro.

 

En el caso de la restauración de mobiliario nos enfrentamos a piezas realizadas en materia orgánica (madera, marfil, tela, papel, piel) muy atacada por factores ambientales (humedad, temperatura, xilófagos etc), que además afectan de diferente modo a estos materiales que, con frecuencia, aparecen juntos en el mismo mueble.

Pasos que se llevan acabo:

- Estudio histórico y analítico de la obra.

 Aunando datos de estilo, historia y técnicas de realización de las piezas.

Se realizan análisis y estatigrafías de las diferentes capas, fotografías bajo luz ultravioleta para detectar repintes y oxidación de los barnices y estudio radiológico

En este informe estatigráfico podemos ver las diferentes capas, su composición y grosor, los pigmentos utilizados y su cronología.

En este ejemplo, bajo la luz ultravioleta podemos ver con una fluorescencia oscura las zonas repintadas, en una intervención anterior,  que no se circunscriben a la zona real de pérdida o fractura.

Detalle de radiografía de una escultura donde se pueden observar las uniones de los embones de madera mediante clavos de forja.

- Limpieza mecánica.

Primera fase de limpieza en la que retiramos la primera capa de suciedad superficial y polvo acumulados.

 

-Consolidación de la policromía y capa de preparación.

En zonas donde por la degradación por el paso del tiempo u otros factores y la manipulación se corre el riesgo de desprendimientos inyectaremos colas adecuadas y aplicamos calor local controlado sobre la superficie, previamente protegida por papel japonés (empapelado)

Empapelado protector con papel japonés sobre policromía.

-Limpieza físico-química.

Es la fase real de limpieza de la obra. Estudiamos primero el tipo de superficie y el tipo de suciedad que la recubre realizando pruebas con diferentes productos y catas para ver los niveles de actuación.

Ejemplo de catas de limpieza a diferentes niveles, eliminando progresivamente capa por capa.

Ejemplo de medio limpieza llevada a cabo en esta escultura de madera de San Felipe.

-Subsanado de grietas y desencoladuras.

En este caso las técnicas que aplicamos son el espigado (mediante el uso de espigas para “coser” las diferentes partes) y el enchuletado con madera de balsa.

 

 

-Reposición de faltantes.

Mediante el tallado y la aplicación de pasta de madera.

Aquí tenemos un ejemplo de reposición de un faltante en el capitel de un retablo.

-Estucado de carencias.

Estucado y des estucado a nivel, con estuco preparado con cola de conejo y sulfato cálcico.

 

INTERVENCIÓN ESTÉTICA.

En la que devolvemos a la obra su apariencia original recuperando la legibilidad inicial.

En esta intervención incluiríamos el proceso de reintegración con tinta plana o neutra ( abstracción cromática) o  rigattino o trattegio, (selección cromática).

Dos ejemplos de tinta plana y de regatino.

    

En el caso de los bienes culturales muebles como el mobiliario hay que tener en cuenta una serie de consideraciones  puesto que, con frecuencia, es más interesante conservar la pátina o huella con legitimidad histórica del paso del tiempo.

Un objeto adquiere, por la influencia del medio ambiente, aspectos característicos de su edad, autenticidad o procedencia y podemos considerar pátina, no sólo el recubrimiento superficial, sino a todo un conjunto de efectos del proceso de envejecimiento de los materiales.

Los límites de la limpieza de esta pátina son difíciles de discernir y debemos ser extremadamente cuidadosos puesto que este proceso, el de la limpieza, es el único que es irreversible en toda la restauración.

Limpieza del la primera capa de barniz.

 

No se considera pátina la suciedad superficial acumulada, pero sí el envejecimiento de veladuras y barnices, los alabeos de la madera, las alteraciones amarillentas de los mármoles por hierros y oxalatos de la roca, el amarilleamiento del papel y la alteración estable del bronce, oro, plata, plomo y estaño.

Trabajo realizado por el equipo de restauradores de Acanthus, taller y escuela de restauración en Valencia.

  

La intervención en un mueble debe procurar recuperarlo para la función para la que fue creado, aunque no tenga por su antigüedad y fragilidad todas las prestaciones tal como se concibió. Con ciertos cuidados podrá seguir siendo usado y no perder su identidad.

 

Los muebles resultan ser uno de los tipos de bienes culturales más difíciles de conservar.

 

Es necesario observar ciertas precauciones como tenerlos en lugares donde las diferencias de humedad y temperatura no sean muy bruscas, manipularlos o moverlos lo menos posible y con mucha precaución, no emplear productos comerciales para su limpieza, no colocar sobre ellos plantas u objetos que puedan rallarlos o mancharlos, tener cuidado al limpiar el suelo con las partes inferiores y evitar que se acumule el polvo sobre ellos.

Textos e imágenes

Marisel Garrido Martín.

Licenciada en Bellas Artes. Diplomada en Conservación y restauración de Obras de Arte, especialidad de Restauración de Pintura y Escultura.

Agradecimientos

Acanthus.com, escuela de restauración.

Bibliografia consultada.

Calvo, Ana. Conservación y restauración. Materiales, técnicas y procedimientos de la A a la Z. (2003). Ediciones del Serbal, Barcelona.

Ordóñez Goded, Conservación preventiva del mobiliario.

Ordóñez Goded, Conservación y Restauración de Mobiliario. Cuestiones de Funcionalidad y Labores de Mantenimiento.